

Más de diez años construyendo. Al menos 30.000 horas invertidas. Impulsado por una convicción, sin ninguna garantía de éxito.
Mi visión es sencilla. Convertirla en un sistema práctico e integral no lo fue. He aprendido que, cuando las personas quieren conseguir algo que realmente les importa, desean que su desempeño y sus resultados sean lo más predecibles posible. Estoy convencido de que para lograr resultados y un desempeño predecibles es necesaria la claridad. La claridad genera confianza en quienes dirigen las organizaciones y en los miembros de sus equipos: confianza en el rumbo, en los demás y en el funcionamiento de la organización. Y de esa confianza nace la tranquilidad.
Clarity. Confidence. Peace of Mind.
Pero ¿qué es lo primero que debe estar claro? Para quién existe la organización y qué futuro debe contribuir a hacer realidad. Todo comienza por identificar a sus partes interesadas últimas. Pueden ser un empresario o una familia propietaria, los propietarios o accionistas de un grupo empresarial, o las personas a cuyo servicio existe, en última instancia, una organización pública o sin ánimo de lucro.
La organización es el medio. Su Ambición — con un horizonte de más de diez años — constituye el punto de referencia compartido para evaluar si el modelo de negocio, las decisiones organizativas y la ejecución diaria acercan el futuro deseado. Hacer explícito ese futuro ayuda a evitar que las posibilidades y limitaciones actuales determinen lo que aspiran a conseguir. Esa Ambición orienta el modelo de negocio, la organización que se construye y los pasos que se dan. ICR ayuda a conectar ese rumbo con la ejecución diaria.
Por eso desarrollé ICR. Los buenos resultados pueden ocultar una organización vulnerable. Como empresario, economista de empresa, antiguo director financiero y directivo interino, he aprendido a mirar más allá de los resultados. Los buenos resultados importan. Pero no necesariamente muestran hasta qué punto una organización está bien diseñada.
Los directivos y otras personas clave pueden compensar responsabilidades poco claras, acuerdos inexistentes, información fragmentada o procesos que no están conectados. Sus conocimientos, su criterio y sus relaciones permiten que las cosas sigan funcionando. Su contribución es valiosa. Sin embargo, cuando demasiada información permanece únicamente en la mente de determinadas personas, la organización depende de su disponibilidad.
Quería ayudar a las organizaciones a hacer visible esa dependencia y a construir una base más sólida para sus resultados, haciéndolas más resilientes y menos vulnerables.
Toda organización tiene una estructura, consciente o inconscientemente. Gran parte de su diseño refleja los conocimientos, la experiencia y las convicciones de las personas implicadas. Pero ¿cómo saber qué se está pasando por alto? ¿Y cómo determinar si las distintas partes funcionan eficazmente juntas?
Disponer de todos los elementos no demuestra su calidad. Tenerlo todo documentado no garantiza la coherencia. Y obtener buenos resultados hoy no garantiza resultados predecibles mañana.
El ICR Organizational Operating System proporciona un marco estandarizado para visualizar todo el ámbito organizativo relevante y evaluar la calidad de su aplicación.
Ayuda a directivos y miembros de los equipos a examinar cómo está estructurada su organización, cómo se relacionan sus componentes y con qué eficacia y eficiencia funcionan conjuntamente, incluidas las responsabilidades, los riesgos y la fiabilidad de la información de gestión.
Tener una visión de conjunto. Hacer explícito. Conectar.
La organización es el medio a través del cual sus partes interesadas últimas buscan hacer realidad su ambición. Esa ambición orienta las decisiones posteriores. ICR no toma esas decisiones por ti. Tu organización define su propio modelo de negocio, estrategia, prioridades y enfoque, en función de su ambición y su contexto.
Route ICR conecta esas decisiones en un único plan de acción integrado: desde la ambición y el modelo de negocio hasta los objetivos de continuidad, los objetivos estratégicos, las responsabilidades, las metas y acciones a corto plazo, los informes de seguimiento y la mejora continua. Los riesgos y las medidas de control permanecen conectados durante todo el proceso.
Puedes comenzar por la situación o el problema recurrente que requiera atención ahora, sin perder de vista tu ambición ni las conexiones con el conjunto de la organización.
La lógica de ICR comienza con el diseño organizativo: primero se aclara qué futuro debe hacer posible la organización y después se determina qué se necesita para conseguirlo. En la práctica diaria, esto se convierte en un ciclo continuo de decisiones conectadas, ejecución, evaluación y mejora, sin exigir que todo el mundo empiece por el principio.
La claridad es una experiencia humana. Los directivos y los miembros de los equipos necesitan comprender el rumbo, lo que se espera de ellos y cómo se relaciona su trabajo con el conjunto. Las distintas perspectivas son valiosas porque permiten descubrir supuestos, dependencias y expectativas que, de otro modo, permanecerían implícitos.
Los cinco ICR Growth Principles — Targeted Focus, Teamintuition, Culture of Improvement, InControl y Results-driven — ofrecen una perspectiva permanente para examinar cómo colaboran las personas, toman decisiones y mejoran.
Mediante un diseño organizativo bien pensado y su aplicación cotidiana, estos principios cobran vida. La intuición de equipo se desarrolla cuando las personas están cada vez más compenetradas y colaboran de forma natural para realizar el trabajo necesario que permita cumplir la visión y la misión de la organización.
El ICR Organizational Operating System proporciona el marco organizativo. El ICR Growth & Success SaaS Platform es el software que ayuda a llevar ese marco a la práctica diaria. Conecta objetivos, responsabilidades, riesgos, acciones y avances, de modo que el desarrollo organizativo forme parte de la manera de dirigir, colaborar y mejorar cada día.
ICR es compatible con tus metodologías y sistemas actuales. Consultores, coaches, contables y otros asesores pueden aportar sus conocimientos y mantener sus propios métodos de trabajo dentro del marco compartido. El sistema está cuidadosamente adaptado a las pymes, las unidades de negocio de multinacionales, las organizaciones sin ánimo de lucro y las administraciones públicas.
Mi objetivo es ayudar a las personas a construir organizaciones que dependan menos de individuos que tengan que mantenerlo todo unido. Organizaciones con responsabilidades claras, incertidumbres visibles y personas capaces de actuar con autonomía sin perder la conexión con el conjunto.
Para las empresas, esto favorece la continuidad y la creación de valor a largo plazo. Para las organizaciones sin ánimo de lucro y las administraciones públicas, refuerza su capacidad para cumplir su propósito y generar un impacto sostenible.
La predictibilidad no consiste en eliminar la incertidumbre. Consiste en diseñar una organización capaz de reconocerla, tomar decisiones fundamentadas y adaptarse.
Predictability is designed.
Paul Joore
Founder of the ICR Organizational Operating System
Mi historia personal de más de diez años construyendo ICR — Paul Joore
En mi caso, ya han pasado más de diez años. Y al menos 30.000 horas. Pura inversión. Impulsado por mi propia convicción y, afortunadamente, también por la de muchas otras personas. Pero sin garantía de éxito.
Todo empezó con una pregunta que, a partir de mi trabajo y experiencia como directivo interino, auditor externo, director financiero y coach empresarial de emprendedores y organizaciones, me ocupaba cada vez más la mente:
¿Cómo hacer que todo el terreno de juego de una organización resulte comprensible y manejable en la práctica para quienes son responsables de él cada día? ¿Y cómo conseguir que todo tu equipo avance contigo?
Porque existe muchísimo conocimiento sobre cómo organizar. Pero, como emprendedor o directivo, tienes que conectar todas esas ideas por tu cuenta. Descubrir qué falta. Conseguir que la ambición, el modelo de negocio, la estrategia y el trabajo diario encajen. Y esas conexiones existen sobre todo en la cabeza de las personas.
Quería convertir todo eso en un único sistema coherente. Explícito, comprensible y utilizable. Con una visión del conjunto y la posibilidad de empezar por un solo tema.
Mirando atrás, puedo decir que entonces apenas alcanzaba a imaginar lo que exigiría construirlo. Construir tranquilidad mental para los demás. Mientras yo apenas tenía tranquilidad mental durante ese proceso. ¿Puede haber mayor contradicción…?
Saber explicar una idea es una cosa. Desarrollarla de tal forma que otra persona pueda trabajar con ella de manera autónoma exige mucho más.
Cada paso tiene que tener sentido. Los conceptos tienen que estar claros. Las distintas partes tienen que encajar. Y todo tiene que funcionar en el día a día, donde las personas tienen sus propias costumbres y sus jornadas casi siempre están llenas.
Así que seguí desarrollando, poniendo a prueba, simplificando y reconstruyendo. Buscando siempre a las personas adecuadas para acompañarme. Porque no puedes hacerlo solo. Afortunadamente, llevo ya varios años trabajando con un magnífico equipo de desarrolladores. Personas absolutamente necesarias para convertir lo que imaginas en algo que realmente funciona.
Y hubo primeros usuarios y pruebas piloto. Vieron el valor añadido, pero también pusieron de manifiesto lo que aún faltaba. A veces eso significaba volver a trabajar en algo que yo creía terminado. ¡Qué frustración!
Fueron momentos difíciles. Noches y noches sin dormir, sin saber por dónde seguir. Ya has invertido tanto tiempo, energía y dinero. Quieres avanzar y tienes que hacerlo. Y, aun así, primero toca volver a replantearlo todo. Otra vez. Como en los entrenamientos físicos de cuando jugaba al fútbol de pequeño. Después de cada sprint esperabas oír: «Muy bien, chicos. Hemos terminado. Ahora, un partidillo». Pero no… un breve silbato y otro sprint más. Completamente agotado.
Mientras tanto, la vida sigue. El trabajo con el que financias el desarrollo. Las responsabilidades en casa. También los contratiempos personales. Y, una y otra vez, decidir cuánto tiempo, energía y espacio puedes dedicarle. Por no hablar del dinero.
Quizá lo más difícil sea pasar años trabajando en algo que tú ya puedes visualizar, mientras todavía no puedes mostrárselo por completo a los demás. No había ningún ejemplo conocido al que pudiera señalar. Ningún producto existente del que pudiera decir simplemente: «Eso, pero mejor». Frustrante, te lo aseguro. Porque no consigues explicarlo. «¿En qué estará metido Paul? ¡Con lo bien que le iba!»
Pero tú ves en qué puede convertirse. Por desgracia, también ves cada día todo lo que queda por hacer.
Seguí adelante porque la pregunta con la que empecé seguía siendo demasiado importante. Las personas asumen una responsabilidad enorme por sus organizaciones. ¿Cuánto les ayudaría poder ver el conjunto, trabajar juntas con un enfoque compartido y depender menos de todo lo que una sola persona guarda en su cabeza? Muchas de ellas nunca han aprendido de forma explícita cómo aportar estructura y coherencia a una organización.
Pero, por fin, el ICR Organizational Operating System es una realidad. Cobra vida en la práctica diaria, las 24 horas del día, los 7 días de la semana, a través del ICR Growth & Success SaaS Platform.
Cuando miro atrás y pienso en todos esos años, siento orgullo por lo que hemos creado. También siento cuánto de mi vida hay en ello. Y de la vida de las personas queridas que me rodean.
Un momento para disfrutarlo. Pero el siguiente reto ya está aquí y exige algo completamente distinto: conseguir que los emprendedores y otros líderes de organizaciones descubran ICR, empiecen a utilizarlo y comprueben que les ayuda. Ganarnos, con buenos resultados, que poco a poco se forme una gran comunidad internacional de embajadores de ICR.
Ya está construido. Ahora «solo» queda conquistar el mundo.
Hold on tight to your dreams.
Paul Joore
Fundador del ICR Organizational Operating System
Descubre en qué punto se encuentra tu organización respecto a los ocho elementos esenciales de ICR.